viernes, 27 de diciembre de 2019

El conflicto diplomático entre México y el gobierno golpista de Bolivia, escaló un peldaño más


México (U) - El conflicto diplomático entre México y Bolivia, escaló un peldaño más en las últimas horas en las que se anunció, entre otros caminos, una demanda internacional contra la nación suramericana.

México asegura que el gobierno interino boliviano ha mantenido una “vigilancia extrema”, por medio de las fuerzas de seguridad, contra su embajada en La Paz.

Las tensiones salieron a la luz el pasado 23 de diciembre cuando la cancillería mexicana emitió un comunicado asegurando el hostigamiento. En la misiva se incluye el artículo 22 de la Convención de Viena, el cual sostiene que “los locales de las misiones internacionales son inviolables.

Según autoridades bolivianas, dentro de la representación diplomática se encuentran 4 de sus connacionales con orden de captura. Forman parte de un grupo de 11 que pidió resguardo a México desde noviembre pasado. Uno de ellos es Juan Ramón Quintana, exministro de Gobierno de Evo y principal foco de interés para las autoridades locales.

Cuando México ya se quejaba del número de uniformados afuera de la sede, era el comandante de la policía en la capital boliviana, quien desmentía los dichos desde el Distrito Federal. “Más bien ellos (los funcionarios mexicanos) deberían colaborar con la justicia boliviana y entregar a las personas que se refugian al interior de la delegación”, dijo William Cordero a la Agencia Boliviana de Información (ABI).

Ayer, en compañía del canciller Marcelo Ebrard, el presidente Andrés Manuel López Obrador hablaba con la prensa de su país sobre la situación con Bolivia.

“Esperemos que se recapacite y que se respete el derecho de asilo, y que se aleje cualquier tentación de tomar o vulnerar nuestra soberanía al querer penetrar en nuestra embajada, en la embajada de México en Bolivia”.

Se sabe que en la sede diplomática antes había un grupo reducido de uniformados que no pasaban los 10. Ahora, México se queja de una militarización de su embajada pero se niega a retirar al personal.

Para AMLO, la situación escaló niveles nunca vistos en países como Chile, cuando la dictadura se instaló en 1973.

“Eso no lo hizo ni Pinochet. Yo espero que prevalezca la sensatez; que prevalezca, por encima de todo, la política”, decía el mandatario mexicano.

Se refería a que ni el fallecido dictador ordenó irrumpir en la sede diplomática azteca, en Santiago, donde se habían asilado más de 700 chilenos, entre 1973 y 1974.












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