jueves, 30 de enero de 2020

Amigo del asesinado hincha de Colo Colo relata los momentos en que el camión lo atropello


Chile (PM) - Por lo mismo se encontraban afuera del estadio. "No compramos entradas, estamos en esa lucha porque no se juegue. Fuimos a manifestarnos con un lienzo y entregamos flyers a la gente para que nos apoye", cuenta Moraga.

Ambos se juntaron a eso de las 5 de la tarde para ir al estadio, y "partieron en micro conversando sobre David Arellano". Según relata el testigo, media hora antes del pitazo inicial se pararon en Departamental con Exequiel Fernández para desplegar sus lienzos y entregar volantes. "Era una cosa pacífica, nosotros aprovechamos la luz verde, nunca cortamos el tránsito", dice.

Ahí fue la primera vez que irrumpió Carabineros a dispersar. "Habiendo niños, entraron tirando agua y gases, y nos sacaron de ahí. Luego nos reagrupamos y decidimos ir cuando terminara el partido". En el transcurso del duelo entre albos y árabes, el testigo dice que recibieron constantes provocaciones de Fuerzas Especiales. "Vengan, zorras culiás", eran los epítetos de los uniformados.

El grupo de unas 30 personas volvió a desplegar sus lienzos cuando la gente comenzó a salir del estadio. "Metros más allá se paró una barricada y la policía se desató repartiendo lumazos, querían actuar. Ahí apareció el camión, pero pudo ser cualquiera, porque el paco se tiró a matar. Lo arrolló (a Jorge) y sobre la misma le pasó por encima y arrancó".

Después reinó la angustia y un escenario similar a lo que envolvió la muerte del joven Abel Acuña en Plaza Italia. Personas en el lugar trataron de detener autos del lugar para que se llevaran a Jorge al hospital. Consiguieron que un taxi llegara al auxilio, pero el carro lanzaaguas, según consta en videos y el relato del testigo, desplegó su chorro directo a las personas que trataban de reanimar a Jorge.

"El taxi se fue porque los pacos no dejaban que lo subiéramos, eran dos carros contra nosotros. Nuestro compa esperó caleta ahí, tirado en el piso, pero no dejaban que se lo llevaran", afirma Moraga. Varios minutos después, que para los testigos fue una eternidad, lograron subir a Jorge, ya con sus últimos latidos, a una camioneta para emprender rumbo al hospital.

Su compañero de años no alcanzó a irse en la camioneta, así que partió más tarde al centro asistencial, sólo para confirmar que su "amigo de la galería" ya había muerto. "Lo vi azotarse, una imagen que no se me borrará jamás. Lo más terrible es que deja a su hijo Lautarito, esto no se puede quedar así, van a tener que pagar todos", enfatiza Moraga.

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